Saturday, December 28, 2019

Feliz navidad y próspero año nuevo


Feliz navidad y próspero año nuevo, son los sinceros deseos de

SAR Sandor y Herta-Margaret de Habsburg-Lorena

Tuesday, September 24, 2019

Mensaje del Archiduque Antonio de Habsburgo-Lorena, Carlos IX, a los Carlistas, de 30 de mayo de 1957, prometiendo que uno de sus hijos, Esteban o Domingo, continuaría la Dinastía Carlista.


Mensaje del Archiduque Antonio de Habsburgo-Lorena, Carlos IX, a los Carlistas, de 30 de mayo de 1957, prometiendo que uno de sus hijos, Esteban o Domingo, continuaría la Dinastía Carlista.

"En mi calidad de Representante de la Dinastía Carlista, como nieto sucesor de mejor derecho de mi augusto abuelo el Rey Carlos VII, condición que nadie me puede discutir, declaro una vez más que con la ayuda de Dios mantendré los principios inmutables de nuestra santa Causa.


Para ello llamo a todos los carlistas a una unión sincera y efectiva que capacite a la Comunión para cumplir sus deberes y reclamar sus derechos.

Me dirijo a todos sin excepción, a los que fueron leales a mi querido Hermano y a los que siguieron al príncipe Don Javier de Borbón, a todos los que anhelan un Carlismo fuerte, digno y fiel a su mismo y a su gloriosa historia.

En cuanto a los derechos de que soy heredero y depositario, debo declarar que ni renuncio a ellos ni lo haré jamás, pues son deberes irrenunciables.

Yo os prometo, leales carlistas, que uno de mis hijos, Esteban o Domingo, capacitado de lo que el deber exige, será en su día el continuador de la Dinastía Carlista. Mi querido Delegado Nacional queda facultado para exponer con la amplitud necesaria el programa político-social contenido en nuestra Doctrina, amoldado a las necesidades de los tiempos presentes.

Que Dios os guarde a todos, como de corazón lo deseo.

Antonio de Habsburgo
Duque de Madrid
Viena a 30 de mayo de 1957, festividad de la Ascensión del Señor".

S.M.C. Carlos IX


Friday, July 26, 2019

Primer Manifiesto a los españoles de S.M.C. Carlos VIII, Viareggio 29 de Junio de 1943.

Primer Manifiesto a los españoles de S.M.C. Carlos VIII, Viareggio 29 de Junio de 1943.

Aún cuando he procurado contestar  con el mayor afecto, uno a uno, a cuántos españoles, en reiteradas ocasiones, se han dirigido a Mi con la expresión de sus sentimientos de cariño, y de lealtad a la Dinastía Legítima, me han impresionado de tal manera, por su número, y por el ansia y devoción de sus emocionados acentos, que no me es posible callar por más tiempo mí sentir, ni mis propósitos; que en ésta Comunión de creencias y de lealtades, que han unido, en tantos años de batallar y sufrir, al pueblo Carlista con sus Reyes, han marchado siempre de tal manera juntos y al unísono, por la Misericordia de Dios, éstos y aquel, que no respondería a los deberes que me imponen mi ascendencia Familiar y mi condición de Principe, si en estos momentos de inquietud y de preocupación por el porvenir, no dirigiera a los míos, a los legitimistas y a todos los buenos españoles unas palabras de aliento y de esperanza que salen del fondo de mi alma, obedeciendo a una convicción firmisima, consciente como nunca de mis responsabilidades.



Quizás debiera aún permanecer en silencio ante las circunstancias en que el Generalísimo Franco tiene que hacer frente a tantos peligros como rodean la Patria, logrando con tanto acierto mantenerla en paz, que es inestimable don del Cielo, y marcando al propio tiempo con clara visión de sus deberes, la rotunda rectificación de la vieja política liberal y de constantes claudicaciones, características bien acusadas del régimen que padeció España durante los últimos cien años, al volver la mirada con declarado propósito de restauración, hacia el sentido Católico de la vida, nervio constante de nuestra nacionalidad, así como a su gloriosa Historia.

Pero cuando otros se agitan y apremian, pretendiendo restauraciones, que no serían jamás sin la enérgica y viril protesta carlista, mi silencio podría ser juzgado como deserción; y ante esta posibilidad y aquellas pretensiones, debo, como representante de la Dinastía Legítima, alzar mi voz para hacer presente que no se ha extinguido la Raza Familiar a que tengo la honra de pertenecer, ni ha sido ganada por la comodidad ni por la cobardía.

Dios para Quien no hay nada oculto en el alma humana, sabe que jamás me ha movido, ni me mueve al presente, ambición alguna. Víctima varias veces de la Revolución, ya desde niño, sin otro motivo que el de llevar el nombre de una Estirpe ilustre, conozco del mundo lo suficiente para saber el inestimable valor de una vida apartada de las luchas, que se desliza en la pacibilidad de un hogar cristiano, en el seno de una familia constituida conforme a los impulsos de nuestro corazón, al lado de una mujer piadosa y buena. Pero sé también, que los Príncipes nacemos para algo más que para pretender nuestra felicidad personal.

Amando a España con no menor amor con que la amaron mis Augustos Tíos y Abuelos, los Caudillos que fueron de la Comunión Catolico-Monarquica, no consentire que mi nombre pueda ser motivo de innecesaria discordia y, menos aún en momentos de peligro para la Patria. Más, tengan presente todos también, que a nadie es lícito explotar el patriotismo ajeno en provecho de una parcialidad.

La misión del Carlismo no está acabada ni cumplida. Por el contrario, cada vez se ven más claros los horizontes de su porvenir. Si se atiende a su actuación, siempre heroica y preciosa, como valladar de la Revolución liberal o marxista, no puede desconocerse que ésta se halla constantemente en acecho para aprovecharse de todo, a fin de levantar su cabeza monstruosa, sin importarle las calamidades que la Patria sufra. De ahí que nadie pueda considerarse tranquilo, ni mirar el porvenir confiadamente, sólo porque en el interior se haya acabado de ganar una victoria sobre el heterogéneo conglomerado de las fuerzas del mal.

En cuanto a la restauración de sus instituciones y de sus doctrinas, la sola subsistencia de la Comunión Carlista a través de tantas adversidades, muestra las bendiciones de Dios, que quiso probar a los suyos para mayores merecimientos y más grandes recompensas. No importa que en días como el nuestro, donde la Revolución tanto ha destruido, y tantas almas ha envenenado, no sea fácil la regeneración como obra de un día. La Gracia de Dios, en un momento, gana el corazón de la criatura humana. Los pueblos, en cambio, reaccionan más lentamente y caminan más por etapas a su salvación, mediante sucesivos esfuerzos y a costa de continuados merecimientos. Hoy todo anuncia los días venturosos en que el Carlismo, última esperanza y recurso de la sociedad española, con cuánto es y representa, presidirá los destinos de una España, regenerada, paladín, como antaño de la Iglesia Católica.

De mi tengo que decir, al recibir los derechos de legitimidad monárquica que me transmite mi Madre, conforme a la ley sucesoria vigente en el Reino, que aspiro a ser digno del honor que me confiere esta herencia y JURO mantener los Principios y el Programa de gobierno de mis agustos antecesores, los reyes de la Dinastía Carlista. No necesito ya hacer otra declaración al suscribir, como suscribo, cuanto aquéllos proclamaron y defendieron con insuperable tesón sacrificandolo todo. Sé que al abrazarme a esta Bandera que tremolare hasta la muerte, elijo el camino de los sacrificios constantemente erizado de espinas y rodeado de enemigos. Pero ese es mi deber, y el deber dignifica, ennoblece y justifica el propio vivir. Y sé también que la Tradición española, que recibe su fuerza y vigor de la fe católica y que es alma que no muda ni muere de la Patria, no desaparecerá jamás mientras España exista.

Triunfe o no en mis días, la Causa de la Monarquía Legítima, y de la Tradición nacional, estoy seguro de que, con mis leales, ese pueblo sano y fervoroso, sin par en el mundo, habrá ganado una etapa más en el camino de la salvación de España, que al fin y al cabo ha de ser cual soñaron tantos héroes y tantos mártires como llenan con sus hechos las páginas de nuestra gloriosa Historia.

Que Dios me ayude y que no me falte la asistencia de mis admirables carlistas, y de los buenos españoles.

Carlos

S.M.C. Carlos VIII.

Thursday, July 4, 2019

Declaración ante Notario de Doña Blanca de Borbón, de 12 de noviembre de 1945, confirmando la Transmisión de sus Derechos Sucesorios, como Hija Primogénita de Carlos VII, a su hijo Carlos VIII.


Declaración ante Notario de Doña Blanca de Borbón, de 12 de noviembre de 1945, confirmando la Transmisión de sus Derechos Sucesorios, como Hija Primogénita de Carlos VII, a su hijo Carlos VIII.

“Hallandome ya en el ocaso de la larga vida que la Providencia se sirvió concederme, como Hija Mayor de Mi Augusto Padre el Rey don Carlos VII, cumpleme confirmar de modo solemne, en aplicación de la Ley Sucesoria de la monarquía española, la transmisión de los derechos a la Corona de este reino, a Ti, Mi muy amado hijo Carlos, pues que fallecidos sin descendencia Mi augusto hermano don Jaime y mi augusto tío don Alfonso Carlos, y por la renuncia y otras circunstancias de mis demás Hijos Varones, a Ti te corresponde legítimamente la Sucesión.


Ruego a Dios Misericordioso que bendiga tú persona, amado Hijo mío Carlos, y te asista para instaurar en este pueblo tan noble y que tanto amor nos demostró, la Monarquía Tradicional y Te conceda un largo y pacífico reinado compartido por tu buena y amada esposa Cristina bajo el signo de la Justicia Social y de nuestra Santa Fe Católica, en una España fiel a sus destinos históricos, unida, prospera, pacífica y gloriosa. Te recomiendo, por último, que no olvides jamás los extraordinarios servicios que a nuestra religión y a la Patria viene prestando, con la manifiesta ayuda de Dios el Generalísimo Franco.

Dada en San Feliu de Llobregat a 12 de noviembre de 1945, Blanca de Borbón".

Wednesday, June 12, 2019

Carloctavismo, Gremio y Sindicato.


El Carloctavismo condena el capitalismo, por ser la reunión en manos de unos pocos de todos los elementos necesarios para la producción en perjuicio de la mayoría del pueblo.

El capitalismo tiene su origen en la sustitución de los talleres manuales por las grandes instalaciones de maquinaria. Sólo los poderosos pudieron hacer tales instalaciones y, al producir  más y más barato, arruinaron a los talleres artesanos enriqueciéndose ellos desmesuradamente.

Como consecuencia de ello, y la rapidez con que las máquinas producían, muchos hombres se quedaron sin trabajo y sobrevino una gran reacción que se manifestó por medio de las grandes luchas sociales.


El Carloctavismo, siguiendo su doctrina social, a la vez que condena los abusos del capitalismo, reconoce el derecho a la  propiedad estatal, cogestionados entre el Estado y los trabajadores, de los medios de producción y ampara el derecho que todo obrero tiene a trabajar y a ganar un salario que le sirva para sostener dignamente a su familia.

La citada propiedad cogestionada se organizará a través del Sindicato, por considerar justo y conveniente el que los compatriotas de Las Españas, que trabajan en un mismo oficio, se agrupen en una organización que les permita defender sus legítimos intereses y proponer con mayor fuerza al Estado sus justas aspiraciones.

Desde muy antiguo, los hombres que trabajaban en un mismo ramo de la producción se reunieron en gremios para prestarse colaboración, defender sus derechos y poder resolver mejor sus problemas.

Estas asociaciones o gremios tenían sus reglamentos, sus jerarquías y su Santo Patrón. Vivían en perfecta hermandad y durante la Edad Media alcanzaron gran esplendor.

Más tarde, el liberalismo, al fomentar por reacción la lucha de clases, acabó con los gremios, pués los trabajadores, en lugar de agruparse por oficios, se agruparon en partidos políticos para luchar contra las demás clases sociales.

El Carloctavismo resucitará los antiguos gremios en forma de Sindicato. En él, los productores técnicos y obreros, agrupados por ramas de producción, trabajarán unidos por el bien colectivo y por medio de sus representantes presentarán sus justas aspiraciones al Estado para que éste las resuelva teniendo en cuenta el supremo bien de Las Españas.

Carloctavistas de Las Españas en la Península Ibérica.

Tuesday, May 14, 2019

El Carloctavismo defiende la Familia y el Municipio


El Carloctavismo fundamenta su acción sobre los pilares de la familia y el municipio.

Sobre la familia, porque ésta es la agrupación más sencilla del hombre y a la vez la más fuerte. Como todos sabemos, los miembros de una misma familia están unidos por lazos de sangre y afecto y no puede servir fielmente a Las Españas el que no sepa amar a su familia y cumplir sus deberes para con la misma.

Sobre el municipio, porque éste no es otra cosa que la agrupación de varias familias unidas entre sí para ayudarse mutuamente y así poder cumplir mejor sus deberes para con el Estado y la Confederación de Las Españas. Aprendiendo a cumplir dichos deberes dentro del municipio, tenemos mucho camino andado para cumplirlos igualmente con respecto al Estado y la Confederación de Las Españas.


Las familias tienen necesidades que, por si solas, no pueden satisfacer.

Y se agrupan para formar el municipio.

El municipio es anterior al Estado.

Y ha de ser libre.

Porque si está mediatizado no podrá formar Estados libres.

El municipio tiene libertad absoluta para administrarse.

Y para poseer bienes comunales.

En el municipio comienza la vida pública del ciudadano al salir de la familia.

El municipio no es una rueda administrativa del Estado.

Es una agrupación que conserva las características propias de su formación histórica.

Tiene sus libertades y privilegios.

Tiene su derecho propio.

Mantiene su personalidad sin condicionarla a las modas centralistas.

Ya que la descentralización ha de comenzar en el Municipio.

El Municipio es, por su mismo fin, democrático.

Más está democracia no se traduce en partidos.

Ni en un sólo partido único.

Sino en la personalidad patente a la Familia.

De la que es una extensión.

Y con la Familia se reúne el Trabajo.

Y con la Familia y Trabajo, la Propiedad.

Verdadera Democracia es la del Municipio:

Tiene su soberanía propia.

Y siempre son habitantes los que actúan de sujetos agentes.

Y el bien comunal, su aplicación.

Por eso rechazamos la Democracia política en las alturas del Estado.

Y afirmamos:

La Democracia es la más simple y primera Sociedad política: El Municipio.

Municipios libres.

Municipios con plenitud de derechos.

El Carloctavismo hace casi un siglo que viene propugnándolo.

Contra el igualitarismo liberal.

Contra el liberalismo centralista.

Justo es que si se defiende la Confederación de Las Españas, se propugnen los municipios libres y confederados en el Estado.

Confirmando la Tradición de los pueblos integrantes de Las Españas.

Rechazando los exotismos que nos oprimen y destruyen nuestra Personalidad.

Carloctavistas de Las Españas en la Península Ibérica.

Friday, April 19, 2019

Carloctavismo del Siglo XXI y Estructura Confederal de Las Españas en uno y otro continente.


El Carloctavismo opone Las Españas contra el mundo unipolar, liberal y capitalista. Esta oposición frontal para hacer frente al imperialismo yanqui, USA, en el continente americano y al imperialismo anglosajón-germánico, UE, en el continente europeo; requiere un pan-hispanismo, no centralista, foral como fue en el pasado y confederal en el siglo XXI.

Los Fueros mantienen la vigencia y permanencia de los distintos Estados de Las Españas y responden a la necesidad de vertebración confederal de las mismas.  Las Españas deben ser una Confederación.



El Rey de Las Españas era y debe ser Rey de Nueva España, Rey de Perú, Rey de Nueva Granada, Rey del Río de La Plata, Capitán de Chile, Rey de Castilla, Rey de Aragón, Rey de Granada, Señor de Vizcaya etc.

La ventaja de articular una Confederación como Monarquía, supone que ningún dictador absolutista, de cualquier signo, se pueda imponer en Las Españas o en alguno de los Estados que las componen.

Los Estados de Las Españas fueron en otros tiempos reinos, principados y señoríos independientes.

Principios de nacionalidad cuyo desarrollo culminó en su unidad, conseguida por los Reyes Legítimos.

Pero esa unidad no anuló libertad de los Estados.

Porque los Estados tienen misiones propias que cumplir.

Obligaciones que satisfacer.

Y derecho por ley natural.

Por eso somos confederales.

Y pretendemos restaurar los principios forales, con la modificación actual que es la Confederación.

Y esto no es privilegio exclusivo de unos pocos Estados, sino que lo hacemos extensivo a todos.

Las Españas son soberanas.

No conceden prerrogativas a los Estados.

Pero reconocen su derecho.

Y los Estados tienen sus leyes sabías.

Que pueden perfeccionar.

Y pueden usar su lenguaje.

Y administrarse con arreglo a sus buenos usos y costumbres.

Y utilizar su legislación civil.

Admitido el principio confederal, se puede afirmar:

Sin perjuicio de la existencia de un código general para los asuntos comunes.

Que unas mismas leyes no son aplicables a todos los Estados de Las Españas.

Porque la evolución de los pueblos no ha sido igual ni uniforme.

Ya que con un fondo común de Tradición, ellas no han sido equivalentes.

Confederación con toda plenitud.

No solo para los Estados históricos.

Será para todos los que tienen personalidad.

No hay un pedazo de Las Españas en que no haya florecido la libertad.

Y esta libertad es la Confederación.

La Confederación es la Constitución histórica de los antiguos Reinos.

Y si queremos la verdadera faz de Las Españas, las debemos querer confederales.

Las Españas confederales, unas y varias, bajo la égida de la Monarquía Confederativa Hispana.

Monarquía personificada por el Rey Legítimo, aquel que tenga la Legitimidad de Origen y de Ejercicio. Esta Legitimidad solo la tiene la Dinastía Carloctavista, iniciada por S.M.C. Carlos VIII y en la actualidad continuada por S.M.C. Domingo I.

Carloctavistas de Las Españas en la Península Ibérica.

Biografía Oficial de S.M. el Rey Don Domingo I

S.M. el Rey Don Domingo I             Domingo de Habsburgo y Borbón nació en el castillo de Sonnberg, Hollabrunn, Austria, el 4 de julio d...